Hoy tengo el enorme placer de entrevistar a Nygil Murrell, mi profesor y mentor en todo el proceso de mi formación en el mundo del vino. Fue con él con quien aprendí a catar mediante la técnica SAT (Systematic Approach to Tasting wine) y a comenzar a descifrar ese universo complejo y fascinante que es el vino. Desde entonces, sigo aprendiendo con él a diario, y su manera de enseñar, siempre cercana y apasionada, ha sido una inspiración constante para mí.
Nygil nació y creció en el norte de California. En 2002 se trasladó a Barcelona para cumplir su deseo de vivir en España, aunque lo que iba a ser una experiencia de un año se convirtió en una vida entera. Se trasladó a Madrid y esta ciudad lo conquistó con su estilo de vida, su cultura y la calidez de su gente.
Su trabajo como guía turístico le permitió descubrir la historia, la gastronomía y, sobre todo, los vinos excepcionales del país. Esa experiencia lo llevó a crear su propia empresa de visitas turísticas en Madrid, con especial dedicación al enoturismo. Posteriormente, se formó en el programa WSET, obteniendo “Pass with Distinction” en el Nivel 3 y “Pass with Merit” en el Nivel 4-Diploma. Además, es WSET Certified Educator.
Desde enero de 2017 forma parte del equipo de The Wine Studio, donde ejerce como coordinador y profesor a tiempo completo. Nygil es un formador nato, con un carácter positivo y generoso que contagia a sus alumnos en cada clase. A mí, desde luego, me ha marcado profundamente y me ha enseñado a mirar el vino con otros ojos.
1. ¿Qué te trajo de California a España y cómo comenzaste tu camino en el mundo del vino?
Nygil Murrell: En 2002 yo vivía en Boston y trabajaba en una consultora de gestión, pero no estaba contento con mi vida ni con mi trabajo. Pensé que vivir en el extranjero sería una experiencia increíble y decidí mudarme a Barcelona para enseñar inglés. Mi plan inicial era quedarme solo un año, pero me enamoré del país y terminé quedándome hasta hoy.
En 2003 conocí a mi esposa y eso también consolidó mi decisión de quedarme. Mi entrada en el mundo del vino llegó en 2005, cuando empecé a trabajar como guía turístico para una agencia americana. Viajando por España con grupos de turistas, probaba vinos de diferentes regiones y ellos me hacían muchas preguntas. Al principio no tenía todas las respuestas, así que me vi obligado a aprender rápido. Descubrí que necesitaba una formación más sólida y así llegué al WSET. Empecé con cursos en 2012-2013, hice el Nivel 3 en 2015 y finalmente el Diploma en 2016.
2. Tu experiencia como guía turístico en el ámbito del enoturismo, ¿cómo influyó en tu forma de enseñar sobre vino?
Nygil Murrell: Como guía siempre intentaba que hubiera una historia interesante detrás de lo que contaba, no solo datos aburridos. Creo que cuando conectamos la información con historias, es mucho más fácil de entender y recordar. Esa misma filosofía la aplico hoy en mis clases: aunque tenemos un tiempo limitado y una cantidad concreta de información que transmitir, siempre busco hacerlo de manera creativa, estableciendo conexiones entre frutas, regiones o estilos de vino.
Para mí, enseñar vino no es solo enumerar hechos, sino crear narrativas que ayuden a los estudiantes a comprender y retener mejor lo aprendido.

3. Obtuviste el WSET Nivel 4 con mérito. ¿Qué supuso este logro en tu carrera profesional?
Nygil Murrell: Fue un logro tremendo. El sistema WSET solo permite enseñar el nivel inmediatamente inferior al que has superado. Antes de aprobar el Diploma, solo podía impartir los niveles 1 y 2. Al conseguir el Nivel 4, se abrió un nuevo mundo de posibilidades para mí, ya que pude empezar a enseñar el Nivel 3.
Además, me permitió aplicar todo lo que había aprendido a un nivel más alto y transmitirlo a los estudiantes. Para mí, el Diploma era el objetivo final, nunca tuve intención de perseguir el Master of Wine. Alcanzar esa meta fue increíblemente gratificante y un alivio, sobre todo al hacerlo con un resultado mejor del que esperaba.
4. ¿Qué es lo que más valoras del programa WSET y qué lo hace tan útil para los estudiantes de vino? ¿Qué lo diferencia de otras certificaciones del mundo del vino?
Nygil Murrell: Lo que más valoro es que el programa se centra en los estilos fundamentales y en la manera tradicional de elaborar vino. El mundo del vino es tan diverso y amplio que, si intentáramos abarcar todos los estilos posibles en cada unidad, sería abrumador para los estudiantes y difícil de asimilar.
El enfoque del WSET permite construir una base sólida a partir de los estilos clásicos y comprender de dónde vienen. Sin esa base, resulta complicado entender la evolución hacia los estilos más modernos que vemos hoy en día. Por eso considero que es tan efectivo.
En cuanto a las diferencias con otras certificaciones, sinceramente no tengo suficiente conocimiento de ellas como para hacer una comparación detallada.
5. Como Coordinador y Educador en The Wine Studio, ¿qué aspectos del aprendizaje supervisas directamente?
Nygil Murrell: Mi trabajo se centra en nuestra metodología, que considero la parte más importante. En The Wine Studio estamos en constante revisión, buscando siempre el feedback de los estudiantes y ajustando nuestra manera de enseñar para que sea lo más efectiva posible.
Eso implica reflexionar sobre cómo presentamos la información, cómo introducimos los sabores y cómo mantenemos un nivel de calidad alto en cada clase. También es fundamental reconocer que cada grupo de estudiantes es distinto, por lo que adaptamos la metodología a cada caso.
Nuestra filosofía se basa en invitar a los estudiantes a participar, responder preguntas y realizar actividades que les permitan interactuar con los vinos, en lugar de limitarse a escuchar una clase magistral. Además, me ocupo de seleccionar y mejorar la lista de vinos que usamos como referencias. Busco ejemplos que no solo tengan calidad, sino que sean representativos de su región o estilo. Esto puede ser complicado, especialmente en el Viejo Mundo, donde la variación de añadas y la disponibilidad en el mercado dificultan la consistencia. El reto es encontrar vinos que expresen claramente su tipicidad dentro del presupuesto disponible.

6. ¿Cuáles son los temas más desafiantes para los estudiantes, y cómo los ayudas a enfrentarlos?
Nygil Murrell: Uno de los mayores desafíos es entender cómo el enfoque británico de responder preguntas difiere del enfoque español. En WSET no se trata de memorizar datos y repetirlos en un examen, sino de aplicar el conocimiento de manera lógica y razonada.
El programa busca que los estudiantes comprendan por qué los viticultores toman ciertas decisiones y que, a partir de esa base, puedan deducir qué haría alguien en otra región con condiciones similares. Esto exige un cambio de mentalidad: pasar de la memorización a la aplicación práctica del conocimiento.
Para ayudarles, insisto en que se concentren en los factores clave —tanto naturales como humanos— que siempre trabajamos en los niveles 3 y 4. No se trata de aprender de memoria cada detalle de dos climas continentales distintos, sino de entender lo que tienen en común y usar esos factores para llegar a conclusiones lógicas. Reforzar este enfoque en cada clase es la mejor manera de guiarlos en el proceso.
7. ¿Por qué crees que la formación es tan importante en el mundo del vino actual?
Nygil Murrell: Hoy en día la educación es más crucial que nunca. Internet nos da acceso a una cantidad inmensa de información, pero no siempre es fácil distinguir lo que es correcto de lo que son simples opiniones o entusiasmo sin base sólida. En el mundo del vino esto se nota mucho: hay influencers y aficionados con pasión por ciertas áreas, pero que no cuentan con el conocimiento fundamental que programas como el WSET ofrecen.
Además, la diversidad de estilos de vino en la actualidad es enorme y sigue creciendo. Las fronteras entre lo que antes llamábamos “vinos clásicos” y “vinos nuevos” se han difuminado. Para entender por qué se producen esos cambios y cómo reconocerlos, es esencial tener una base sólida que solo una formación estructurada puede dar. Sin ella, uno corre el riesgo de ir saltando de tendencia en tendencia sin comprender sus orígenes ni su relevancia.
8. En tu opinión, ¿cómo ha evolucionado la educación del vino en España en la última década?
Nygil Murrell: El interés por la educación en vino ha crecido de manera tremenda en España en los últimos diez años. Basta con ver cuántas escuelas se han fundado en comparación con una década atrás. Esto refleja el interés tanto de particulares como de empresas en avanzar en su conocimiento, y me parece algo fantástico.
En nuestro caso, uno de los cambios más importantes ha sido la transición forzada al mundo online durante la pandemia. Aprendimos muchísimo sobre lo que realmente funciona en el aula. Pasamos de clases demasiado largas y centradas en el discurso del profesor, a un enfoque más interactivo, con menos teoría y más participación activa de los estudiantes.
Incorporamos dinámicas de grupos pequeños, preguntas directas y actividades que obligaban a los alumnos a poner en práctica lo aprendido. Los resultados fueron evidentes: los exámenes finales mejoraron de forma notable. Y no fuimos los únicos; muchas escuelas internacionales adoptaron este enfoque más participativo. Creo que ese ha sido uno de los cambios más relevantes en la última década.

9. ¿Qué consejo darías a alguien que quiere dedicarse profesionalmente al vino?
Nygil Murrell: ¡Es fácil! Educación.
10. ¿Qué papel juega la educación en hacer que el vino sea más accesible y comprensible para todos?
Nygil Murrell: La educación juega un papel fundamental. Solo a través de programas reputados, como el WSET u otros de calidad, se puede adquirir ese conocimiento básico que hace que el vino sea más accesible. Cuanto más aprendes, más te das cuenta de lo poco que sabes, y esa sensación de asombro es maravillosa porque te impulsa a seguir descubriendo.
Ese proceso ayuda a apreciar los pequeños detalles y placeres que el vino ofrece. A veces se toma demasiado en serio y puede resultar intimidante para los recién llegados. La educación, en cambio, abre puertas, genera curiosidad y permite que todos se acerquen al vino sin miedo, con respeto y entusiasmo.
11. ¿Cómo integras aspectos culturales e históricos en tus clases sobre vino?
Nygil Murrell: La historia es esencial. Si no sabemos de dónde venimos, es imposible entender por qué los estilos de vino son como son hoy. El vino ha evolucionado generación tras generación, y conocer los estilos originales, las técnicas y los desafíos vitícolas del pasado nos permite valorar mucho más lo que se hace en la actualidad.
Por eso intento incorporar la historia siempre que puedo: explicar cómo se han desarrollado ciertos estilos, cómo ha cambiado la legislación o qué retos se han superado. En cuanto a los aspectos culturales, creo que son hermosos y deberían incluirse, aunque en programas como el WSET el tiempo está muy enfocado en preparar a los estudiantes para exámenes exigentes. Por eso, los elementos culturales aparecen de forma más limitada, mientras que en programas más flexibles pueden tener mayor protagonismo.
12. ¿Qué nuevos proyectos o ideas estás explorando dentro de la enseñanza del vino?
Nygil Murrell: El proyecto más reciente ha sido la colaboración de The Wine Studio con el consejo regulador de Ribera del Duero para lanzar su programa oficial de educadores de vino. Fue un proceso largo e intenso, pero muy gratificante, y la primera edición tuvo lugar en mayo.
Otro proyecto es el curso de educación de vino español de ICEX, que ya va por su sexta edición y abarca todo el país, no solo una región concreta. Además, seguimos trabajando en el programa de Diploma, que es clave para nosotros. Como ocurre con cualquier curso nuevo, siempre hay aspectos que mejorar y estamos centrados en perfeccionarlo.
Por último, The Wine Studio está abierto a proyectos más pequeños que surgen y que consideramos interesantes o emocionantes, en los que podemos aportar nuestro granito de arena.
