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“Mmmm, eso no huele bien”. – Los defectos del vino –

Ya me preguntaron acerca de ellos varias veces. Mucha gente no lo sabe identificar, principalmente cuando los defectos del vino no son tan patentes. Cuando un vino sabe a vinagre no tendremos dudas que este tiene defectos, pero ¿y si tiene un leve olor a corcho? Lo dirías que es un defecto.

Más allá de muchas discusiones que puede haber acerca de este tema, me centraré este artículo en los defectos más conocidos del vino.

Los defectos más frecuentes del vino son:

  • TCA – Tricloroanisol
  • Reducción
  • Anhídrido sulfuroso
  • Oxidación
  • Mal estado
  • Acidez Volátil
  • Brettanomyces (“Brett”)

TCA – Tricloroanisol

La contaminación por este hongo, conocido como tricloroanisol da al vino aromas que recuerdan a cartón mojado. Cuando los niveles son bajos, identificarlo puede ser complicado, pero los sabores de fruta en general se van a notar atenuados y el vino se mostrará menos fresco. Una de las principales causas de este defecto es el corcho contaminado. Por eso, se suele decir que los vinos con TCA tienen “olor a corcho”.

Reducción

Cuando decimos que un vino está reducido, nos referimos a este carácter maloliente, a veces a huevos podridos. Algunas veces a repollo hervido, cebolla o desagües obstruidos.  Sin embargo, si los niveles de reducción son muy bajos, pueden aportar aromas sorprendentemente agradables, aportando complejidad al vino.

Anhídrido sulfuroso

El anhídrido sulfuroso se añade a casi todos los vinos, pero los niveles suelen ser más altos en los vinos blancos y blancos dulces. Cuando los niveles son muy altos suelen dar al vino un olor a cerilla recién apagada. Cuando los niveles son más bajos, puede enmascarar los aromas más afrutados del vino. Sin embargo, cuando los niveles de anhídrido sulfuroso son demasiado bajos puede dar lugar a la oxidación del vino.

oxidación

Oxidación

Es lo contrario de la reducción. Por lo general ocurre cuando hay un fallo en el tapón o en el corcho que hace con que el oxigeno pase. El vino tendrá un color más profundo y será más marrón de lo que debería ser. Podrá tener aromas a toffee, miel, caramelo o café, y carecerá de frescura y de fruta. El aroma más desagradable es de manzana podrida, fruta pochada. Sin embargo, si estamos hablando de un vino con muchos años en botella, estos aromas no son un defecto, sino una evolución resultada de una crianza oxidativa que ocurre siempre debido a la microoxigenación del vino con el corcho.

La oxidación como defecto debe ser percibida como una aceleración de la vida útil del vino, siendo esta derivada de fallos en el embotellado o en la forma de conservación. También cabe destacar que hay vinos que son elaborados dentro de un estilo oxidativo; en estos casos, la oxidación tampoco es un defecto.

En mal estado

Los vinos en mal estado son aquellos que perdieron su vitalidad y frescura. Se notan apagados y pesados, tanto en nariz como en boca. Esto se debe a que el vino es demasiado viejo o fue guardado en malas condiciones. Los vinos en mal estado muchas veces saben y huelen a vinagre, y presentan aromas y elementos propios de la oxidación.

Acidez Volátil

Todos los vinos tienen algo de acidez volátil. Niveles bajos de acidez volátil hace con el vino parezca más fragrante y complejo. Sin embargo, niveles muy altos de acidez volátil pueden dar aromas al vino de quitaesmalte y/o vinagre.

Brettanomyces – “Brett”

Este quizás es uno de los defectos más controvertidos del mundo del vino. Muchos sumilleres definen más como una cualidad o característica del vino que un defecto. Las brettanomyces son levaduras que pueden dar al vino aromas plásticos o animales que recuerdan apósitos adhesivos, vinilo caliente, carne ahumada, cuero o, los más desagradables, sudor de caballo y establo. Generalmente se designa un defecto cuando el vino tiende a ir más por los aromas desagradables de establo y sudor de caballo. Niveles bajos de Brett, como lo he dicho antes, por muchos catadores no son considerados un defecto.

Vinalogando con Jean Lenoir

La explicación está muy bien, pero ¿cómo puedo reconocer este tipo de aromas si nunca he olido un establo o un cartón húmedo. Yo, cuando me inicié en el mundo del vino he adquirido el estuche de defectos del vino de Jean Lenoir. Son 12 aromas que puedes jugar con ellos y olfatearlos tantas veces que es necesario. No son los aromas más agradables del mundo pero te permite tener referencias muy claras en la cabeza de los defectos y como identifícalos.  

Tras esta explicación, me surge la curiosidad.

¿Has probado ya algún vino defectuoso? ¿Lo habías identificado antes?

Cuéntanos tu experiencia.

¡Chinchín!

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